viernes, 2 de diciembre de 2016


Se trata de la historia de Christian Briceño uno de los mejores bailarines del mundo que posee discapacidad acústica, esta es una muestra más para demostrar a la sociedad que cuando algo es amado con todo las ganas no existe obstáculo que impida poder ejecutarlo. Christian cuando era pequeño se quedaba solo en casa y para dejar a aburrirse jugaba con el equipo de sonido de sus papás a pesar de que este chico sea sordo desde nacimiento, por lo tanto jamás tuvo idea de que tipo música estaba escuchando situación que no le importaba mientras pudiera subir el volumen al máximo para sentir las vibraciones de la música que recorrían su cuerpo entero, así fue como a este chico al igual que otros colombianos empezó a amar la música y el baile, tal ha sido su pasión que fue la primera persona sorda en graduarse como profesional de la danza contemporánea en Colombia.
Mientras que la sociedad se apiada de gente como Christian y se alaba el servicio de escorts para este colectivo (tal como se ha puesto de manifiesto en el documental "asistentas sexuales" realizado por TV3 en el entre línias), la fortaleza de personas como Christian demuestra que no debemos darles más que oportunidades.

El primer escenario de Christian era la iglesia cristiana a la que acudía cuando estaba pequeño, esa fue la manera en la que inició su primera etapa de formación artística como bailarín, este chico percibía el sonido de manera visual y lograba imitar los pasos de baile de los compañeros de su grupo; posterior a eso logró ingresar en la Universidad CENDA para estudiar la carrera de danza contemporánea: “en este lugar logré percibir el sonido a través de los sentidos, no solo era un imitador de pasos sino que podía sentir la vibración con el tacto”, indicó en una reciente entrevista. Sin embargo, “sentir la música” no fue un proceso sencillo, graduarse le costó pues la educación superior en Colombia no estaba preparada para enseñar danza a un sordo, cosas de esta música como la forma de escribir la música no es descrita a través de señas y la ausencia de intérpretes era un problema constante a la hora de presentar sus trabajos.


Este chico perfeccionista de casa paso comenta que su experiencia más difícil fue pasar un curso de música, debido a que el profesor no estaba completamente convencido de que un estudiante sordo presenciara una clase de música africana, “Fue un trabajo doble porque además tenía que convencer a mi docente de que merecía estar en la clase”, a medida que caminaba aprendí a marcar el ritmo o los tiempos de las canciones y a contar los compases, pero finalmente nada lo detuvo para ser un profesional de la música ¡bravo Christian!.  

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